Las pérdidas poscosecha continúan siendo un desafío para la cadena hortofrutícola debido a factores como la pérdida de humedad, la oxidación, las fluctuaciones de temperatura y los daños durante el almacenamiento y transporte. El problema adquiere mayor relevancia a medida que las cadenas de suministro se vuelven más extensas y los supermercados y distribuidores exigen productos con mayor vida útil y menores niveles de merma.
En este contexto, el envasado al vacío está ganando espacio como una herramienta para proteger determinados productos frente a la exposición al oxígeno y contribuir a prolongar su vida útil. Su aplicación resulta especialmente interesante en hierbas aromáticas, setas, frutas deshidratadas, vegetales procesados o cortados y alimentos listos para consumir, aunque no es una solución adecuada para todas las frutas y hortalizas.
La tecnología también ofrece ventajas operativas. Los sistemas comerciales de envasado al vacío permiten estandarizar el proceso y obtener resultados más consistentes que métodos manuales o menos controlados. Para exportadores, una mayor estabilidad del producto durante el transporte puede contribuir a reducir rechazos, pérdidas y desperdicio alimentario.
Además, la tendencia está vinculada con los objetivos de sostenibilidad del sector, ya que disminuir las mermas significa aprovechar una mayor proporción de los alimentos producidos y mejorar la eficiencia de la cadena logística. Por ello, fabricantes de equipos especializados continúan desarrollando soluciones de envasado adaptadas a diferentes productos y escalas de producción.
Fuente: Fresh Plaza
Elaborado por: Unidad de Inteligencia Comercial, PRO ECUADOR



