La industria de harina y aceite de pescado en su mejor momento

El ingreso a nuestras aguas del pez jurel, especie que no es muy frecuente en el mar ecuatoriano, hizo que el 2011 sea uno de los mejores años para la industria de la harina de pescado de nuestro país. Alrededor de 30.000 toneladas de este pescado pequeño fueron capturadas para procesar el producto, que en su mayoría se exporta a Japón y China.

Según Fausto Tomalá, gerente general de Industrial Pesquera Junín (Junsa), la principal empresa elaboradora y exportadora de harina de pescado del país, el jurel sustentó el año pasado al sector, que tuvo en este pez a una especie sorpresa, “aunque también a finales de año entró la anchoveta, debido a las aguas frías que se mantuvieron en el Ecuador en el mes de diciembre”.

En cuanto a los precios del producto, aseveró que al momento se han estabilizado. “Empezamos el año pasado con un precio bien alto, pero lo terminamos con un precio promedio, yo diría regular”, explicó Tomalá, quien destacó que el aceite de pescado también estuvo con un precio sostenible.

Los industriales esperan que este año se mantengan similares las condiciones del mar ecuatoriano, a fin de que las capturas sean iguales a las del 2011. Destacó la importancia cada vez mayor que posee la industria de la harina de pescado a nivel mundial.

La harina y el aceite de pescado son elaborados  principalmente con peces pequeños, oleaginosos y huesudos, y en gran parte no comestibles, por ejemplo, la anchoveta, el jurel, el menhaden, el capelán y el lanzón. Estos peces almacenan aceite en su carne.

Pese a la crisis mundial, la producción de harina de pescado ha logrado sostenerse y mantenerse debido a su gran importancia en la cadena alimenticia, puesto que su uso está muy ligado con la producción de otras especies de consumo directo, como el camarón, tilapia, cerdos, ganado, etcétera.

A nivel mundial se destaca la importancia de la presencia de China en el sostenimiento del mercado de la harina de pescado, ya que se trata de la economía más fuerte a nivel mundial y cuyo consumo de harina está en alrededor del 60% de la producción total.

De acuerdo a César Rohón, cuyo padre fue pionero en esta actividad, la consolidación de la industria se debe a que en la actualidad no hay ni el tamaño de las flota ni las fábricas que hubo en los años 60 y 80. “Hoy solo hay una docena de industrias y casi medio centenar de embarcaciones operativas. Esta depuración natural que se ha dado en la industria a través de los años, es lo que ha permitido a quienes todavía estamos en el negocio poder consolidarnos”, aseguró.

Enfatizó que esta industria es muy importante para el país, tanto por la generación de divisas como por la gran cantidad de empleo que genera en las poblaciones donde están ubicadas las plantas procesadoras. Además de la enorme importancia que tiene en el abastecimiento de proteína para la industria de los alimentos balanceados, la cual es vital para las empresas camaroneras, avícolas, para el sector ganadero, etc.

La demanda de harina y aceite de pescado es cada vez mayor, principalmente por el crecimiento económico de China, país que de exportador se convirtió en uno de los principales importadores de estos productos.

 

Fuente: El Telégrafo